MOTIVACIÓN PARA SEGUIR ENSEÑANDO CON VOCACIÓN Por. Lic. CATHERINE CAICEDO
MOTIVACIÓN PARA SEGUIR ENSEÑANDO CON VOCACIÓNPor. Lic. CATHERINE CAICEDO B.
Capitulo I
Al indagar respecto a las diferentes formas de enseñar, se encuentran que algunos docentes lo hacen por vocación y otros, ¿simplemente por alcanzar títulos, un cartón y dinero? Es una incógnita sin respuesta..
Pero realmente, educar debe llevar mucha pasión, amor, vocación y todo el buen sentido. Para que a quienes se les ha de impartir esos conocimientos lleguen a ser Bio aprendizajes. Se desarrollen como seres únicos y especiales, en cuanto a que se valoren como seres humanos capaces de transformar el mundo en lo más positivo posible. Por lo tanto, es triste saber que algunos no tienen en cuenta el gran sentido y apersonamiento por enseñar, no solo para el presente, si no, también para el futuro.
Un futuro que tiene muchos inciertos, pero además tiene verdades como el que algún día ese gran y maravilloso ser “los estudiantes”, te encuentres en algún lugar del mundo y te digan con una gran sonrisa en su rostro y un abrazo afectuoso, ¡MUCHAS GRACIAS! “gracias por todo cuanto me enseño, gracias por que aprendí más de lo que creí, gracias por que usted me ayudo a llegar a donde estoy ahora, gracias porque valoro mi vida y lo que me rodea, por cuanto usted insistió para que yo sea lo que soy ahora”. Todo puede sonar redundante, pero realmente en algún momento de nuestra vida educativa, un maestro o maestra nos marcó positivamente y si aun logramos verlos en algún lugar de este mundo, nos da felicidad recordar cuanto aprendimos no solo matemáticas, química o español, sino también valores, ganas de ser más de lo que creemos que podemos ser, nos impulsaron a no solo ser capaz, sino, a ser siempre él o la mejor, en lo que nos proponemos lo hacemos para bien, ayudamos sin esperar algo a cambio, que nuestro autoestima algún día bajó y ese gran maestro nos ayudó a superar aquello que nos afligía con sus palabras de aliento, con la reflexión, con la cercanía importante hacia Dios
¿Por qué simplemente se conforman con lo poco, con lo que está a simple vista? ¿Por qué no mejor, buscar, indagar, investigar para dar más de lo que somos en cada encuentro pedagógico con ese gran amor y vocación que tenemos en nuestro ser, alma, mente y espíritu?
Lamentablemente, a algunos les puede ser un poco difícil dar ese paso, pensar en el bienestar de los demás. Como nuestros estudiantes, que buscan en la escuela lo que no encuentran en casa, fortaleza en su espíritu para superar los problemas que viven cada día, una palabra de aliento, un abrazo, una motivación para seguir viviendo, aprender, conocer, saber más; apoyo y amistad. Tantas cosas que llegarían a transformar su mundo a algo más vivo e importante, que solo pensar en jugar.
Pero es posible, transformar esos mundos, hacerlos más importantes, mostrarles lo bello de la vida, el por qué Dios te trajo a este mundo, para una gran misión, una meta que lograrás alcanzar en su tiempo y momento. Continuemos con todo lo que podemos dar de nosotros, hacia esas valiosas personas que Dios nos encomendó para mostrarles el camino correcto, en lo educativo, en el valor de la vida, en el confiar en Dios que él siempre está ahí contigo, eres capaz, tú puedes, no solo es llenar les de información, si no, más que eso. Es volver ese conocimiento que impartes, en un Bio-aprendizaje: un aprendizaje para la vida. De qué sirve simplemente, que memoricen, que repitan, que copien, que transcriban, que respondan, ¿si no se motiva a valorar su ser? ¿si no importa si aprendió o no? ¿simplemente se hace por cumplir con el sistema, la prueba, la evaluación? La realidad, es que hay que ver más allá, no solo con lupa, sino también con telescopio. Con el sentir del corazón, los ojos del amor y la pasión de tu profesión. Ver su ser interno, de por qué su comportamiento, su forma de ser, por que responde así, o no quiere participar, no presta atención o esta triste. Para que este proceso sea más efectivo todos deben ir de la mano: los psicólogos, los padres de familia y/o acudientes, el director, el coordinador, el rector, todo el sistema. Si uno falta podría afectar en algo el avance de la formación a nivel general de los estudiantes ¿no crees que esa situación es una parte de lo que afecta emocionalmente al estudiante, es lo que lo conlleva a ser así, en su disciplina, en lo académico? Si, la respuesta es ¡SI! Piensa, que cuando a cada uno de nosotros se nos presenta un problema, es difícil seguir siendo el mismo, fingir que no pasa nada, usas una máscara para simular que no te afecta. Pero es complicado, tienes un corazón y espíritu dado por Dios que siente emociones continuas, recuerdan eso que te lastima o simplemente no sabes cómo resolver. Igual es con los niños, es más complicado para ellos, aun no entienden muchas cosas, solo divagan en sus pocos conocimientos del porqué de las cosas. Despertemos y sintamos al otro como nuestro. Es decir, no enseñemos porque sí, hagámoslo para sembrar una semilla que en un futuro sea un árbol frondoso. Del cual sus frutos serán sanos por fuera y por dentro, algún día ellos transmitiran e impartirán ese saber que les enseñamos, a todos quienes les rodean.
Si se les enseña a cumplir y seguir las normas, que muestren cordura en clase o fuera de ella, que cumplan con las actividades, sean disciplinados, obedientes, respetuosos, tolerantes, responsables en todo. Con la unión de todos para que sea posible. Recuerda no somos perfectos, también nos equivocamos (aunque es difícil a veces reconocerlo) demos más de lo que creemos poder ser capaces, somos personas escogidas por Dios para formar significativamente, maestros capaces de cambiar el mundo para bien. Escojamos lo positivo, lo asertivo, el comunicar afectivamente, no nos desanimemos simplemente por frases o miradas, o quizás por rumores de pasillo… hagamos todo con vocación, tenemos en nuestras manos unas vidas que según nuestras decisiones que tomemos en cada encuentro pedagógico, podemos llegar a construir el mejor camino para ellos, involucrando la familia que son los principales corresponsables de sus hijos e hijas, siendo nosotros unos guías para ayudarlos a mejorar en cada aspecto necesario. Porque la gran labor docente que Dios nos encomendó es el SERVICIO para dar con amor y ser incondicionales.





Comentarios
Publicar un comentario